Las chinches son una de las plagas más persistentes que afectan hogares y demás establecimientos. Estos pequeños insectos se alimentan de sangre humana, por lo que pueden causar molestias significativas como picaduras, reacciones alérgicas y ansiedad.
Contamos con numerosos métodos para erradicarlas, pero uno de los más efectivos, y además ecológico, es el uso de máquinas de calor. En esta entrada exploraremos cómo funciona este método y qué ventajas tiene.
Las chinches no pueden sobrevivir a temperaturas superiores a los 45ºC, así que aprovechando esto, las máquinas de calor se usan para elevar la temperatura de una habitación o área infestada a niveles letales para estos insectos. El proceso implica el uso de equipos especializados que generan calor y lo distribuyen uniformemente por todo el espacio.
Las máquinas de calor están diseñadas para calentar el aire de forma controlada y poder mantener una temperatura constante. Alcanzan una temperatura entre 50ºC y 60ºC. Esta temperatura puede matar a las chinches en todas sus etapas de vida, desde huevos hasta adultos. El calor tiene la capacidad de penetrar en las grietas y hendiduras donde las chinches suelen esconderse, lo que hace de este método muy eficaz.
Entre las ventajas de este método se encuentran las siguientes:
– Eficacia comprobada
– Método ecológico
– Tratamiento rápido
– Sin productos químicos
– Prevención de resistencia